Lorena González LealTerapia individual y terapia de pareja online

Descanso y sueño

Cómo dormir mejor: la luz del sol, los hábitos y la calma que necesita tu descanso

Por Lorena González Leal · Terapeuta Gestalt · Lectura de 13 minutos

Te acuestas cansada y, en cuanto apagas la luz, la cabeza se pone en marcha. O te duermes, pero te despiertas a las cuatro y ya no hay manera. Por la mañana arrastras el cansancio todo el día. Dormir mal afecta a todo: al humor, a la paciencia, a la pareja, a la salud. En este artículo reúno lo que más me ha ayudado a mí y a muchas personas: cómo funciona tu reloj interno, cómo usar la luz del sol a tu favor, los hábitos que marcan la diferencia y qué hacer con la mente que no se apaga.

Por qué el descanso es tan importante

Con el ritmo de vida actual, el sueño suele ser lo primero que sacrificamos. Pero dormir no es tiempo perdido: es cuando el cuerpo se repara y el cerebro ordena lo vivido. Cuando dormimos poco o mal de forma continuada, se nota en:

Cómo funciona tu reloj interno

Tu cuerpo tiene un reloj maestro en el cerebro que organiza el ciclo de unas 24 horas: cuándo tienes energía, cuándo te entra hambre, cuándo te da sueño. A estos ciclos se les llama ritmos circadianos.

Ese reloj se ajusta cada día, sobre todo, con la luz que entra por los ojos. Por la mañana, la luz le dice al cuerpo que empieza el día: baja la melatonina, la hormona que prepara para el sueño, y sube el cortisol, que nos activa. Por la noche ocurre lo contrario: con la oscuridad, la melatonina sube y el cuerpo se prepara para dormir.

El problema es que hoy pasamos el día en interiores con poca luz y la noche rodeados de pantallas y luces potentes. El reloj se confunde: no se despierta del todo por la mañana y no se apaga del todo por la noche.

La luz del sol por la mañana: el regulador más potente y gratuito

Exponerte a la luz natural por la mañana es una de las cosas más sencillas y eficaces que puedes hacer para dormir mejor por la noche.

Si eres muy sensible a la luz, como muchas personas altamente sensibles, empieza con pocos minutos, usa una gorra y ve aumentando poco a poco.

Por la noche: menos luz, más calma

Hábitos que marcan la diferencia

Cuando la mente no se apaga

Muchas veces el problema no es el cuerpo, sino la cabeza: preocupaciones, repasar el día, adelantar el de mañana. Estas prácticas ayudan a bajar revoluciones:

Respiración lenta

Inspira por la nariz contando hasta cuatro y suelta el aire despacio contando hasta seis. Alargar la exhalación ayuda a activar la parte del sistema nervioso que nos calma.

Relajación progresiva

La técnica de Jacobson consiste en tensar unos segundos y luego soltar cada grupo de músculos, de los pies a la cara, notando la diferencia entre tensión y relajación.

Vaciar la mente en papel

Un rato antes de acostarte, escribe lo que te preocupa y, si quieres, el siguiente paso que podrías dar con cada cosa. Así la cabeza no tiene que sostenerlo toda la noche.

Otras prácticas

Meditación, entrenamiento autógeno, yoga suave o un baño templado. Elige la que te resulte más agradable; lo importante es la constancia. Si tiendes a darle muchas vueltas a todo, te puede ayudar este artículo sobre cómo dejar de pensar demasiado.

Qué hacer si te despiertas y no puedes volver a dormir

Quedarse en la cama dando vueltas y mirando el reloj suele empeorar las cosas, porque la cama se asocia con la frustración. Si llevas un buen rato despierta y te notas activada, levántate, ve a otra habitación con luz tenue y haz algo tranquilo, como leer en papel, hasta que vuelva el sueño. Y no mires la hora: calcular cuánto te queda por dormir activa todavía más.

Algunas de estas prácticas coinciden con lo que recomiendan las guías clínicas sobre el insomnio, y a mí me resultaron muy útiles en mi propio camino para volver a dormir bien.

Lo que el sueño nos dice de cómo vivimos

Desde la mirada Gestalt, el insomnio a menudo nos habla de algo más. Lo que no tiene espacio durante el día, la preocupación que no compartimos, la tristeza que tapamos, la rabia que nos tragamos, tiende a aparecer por la noche, cuando todo se calla. A veces dormir mejor empieza por darle un lugar a eso durante el día. Te explico cómo hacerlo con la tristeza en el artículo sobre cómo acompañar la tristeza.

Cuándo consultar con un profesional

Consulta con tu médico si:

Los cambios en los hábitos tardan unas semanas en notarse. Ten paciencia contigo.

Cómo te puedo acompañar

Cuando el sueño se altera por un momento vital difícil, por estrés, ansiedad o un duelo, en terapia individual trabajamos lo que hay debajo: lo que te preocupa, lo que no te permites sentir y lo que necesitas para recuperar la calma. Muchas personas notan que, cuando lo que pesa encuentra un lugar en la sesión, la noche se vuelve más amable.

Preguntas frecuentes sobre el sueño

¿Cuántas horas hay que dormir?

La mayoría de las personas adultas necesita entre siete y nueve horas. Más que la cifra exacta, fíjate en cómo te sientes durante el día.

¿Sirve de algo la luz del sol si me levanto antes del amanecer?

Sí. Aprovecha la primera luz del día en cuanto puedas, por ejemplo en el camino al trabajo o en un descanso a media mañana. Mientras tanto, enciende luces potentes en casa al despertar.

¿Es malo usar el móvil antes de dormir?

No solo por la luz: también porque mantiene la mente activa con mensajes, noticias y redes. Dejarlo un rato antes de acostarte suele ayudar mucho.

¿El estrés puede causar insomnio?

Sí. El estrés mantiene el cuerpo en alerta y dificulta conciliar el sueño o mantenerlo. Por eso cuidar las emociones durante el día es parte de dormir bien.

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Avísame cuando salga

Referencias: Foster, R. y Kreitzman, L. Circadian Rhythms: A Very Short Introduction. Czeisler, C. y Gooley, J. (2007). Sleep and circadian rhythms in humans. Cold Spring Harbor Symposia on Quantitative Biology. Brainard, G. et al. (2001). Action spectrum for melatonin regulation in humans. Journal of Neuroscience. Chellappa, S. et al. (2013). Acute exposure to evening blue-enriched light impacts on human sleep. Journal of Sleep Research. Walker, M. Por qué dormimos.

Lorena González Leal, terapeuta Gestalt

Lorena González Leal

Terapeuta Gestalt · Enfoque humanista e integrativo

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