Lorena González LealTerapia individual y terapia de pareja online

Infancia y niño interior

El niño interior: qué es, cómo saber si está herido y una visualización para sanarlo

Por Lorena González Leal · Terapeuta Gestalt · Lectura de 11 minutos

Hay momentos en los que, siendo adultas, reaccionamos como cuando éramos pequeñas: nos sentimos abandonadas por un mensaje sin responder, nos encogemos ante una crítica, necesitamos con urgencia que alguien nos diga que todo va a ir bien. Es nuestro niño interior el que está hablando. En este artículo te explico qué es el niño interior, cómo reconocer si está herido y te propongo una visualización guiada para empezar a cuidarlo.

Qué es el niño interior

El niño interior es una forma de hablar de la parte de nosotros que guarda lo que vivimos en la infancia: las emociones, las necesidades, los miedos y también la alegría, la curiosidad y la espontaneidad de entonces. No es un concepto científico en sentido estricto, sino una metáfora terapéutica muy útil que comparten distintas corrientes.

En el análisis transaccional se habla del estado Niño, que te explico en el artículo sobre los estados del yo. Y la idea de fondo tiene mucho respaldo: lo que vivimos de pequeños influye en cómo sentimos y nos relacionamos de adultos, como muestra la investigación sobre el apego.

Señales de un niño interior herido

Muchas de estas señales están relacionadas con las heridas emocionales de la infancia.

Qué necesita tu niño interior

Lo mismo que necesitaba entonces: ser visto, ser escuchado, sentirse a salvo, ser querido tal como es, poder expresar lo que siente sin miedo. La buena noticia es que, aunque el pasado no se puede cambiar, hoy tú, como adulta, puedes ofrecerle mucho de lo que le faltó.

Eso no significa que tengas que hacerlo todo sola, ni que lo que te pasó fuera culpa tuya. Significa que la responsabilidad de cuidar a esa parte de ti, a partir de ahora, puede estar en tus manos.

Una visualización para encontrarte con tu niña interior

Esta visualización puede ser muy emotiva. Hazla en un momento tranquilo, sin prisas. Puedes leerla despacio o grabarla con tu voz, con pausas largas entre frase y frase.

1. Prepara el espacio

Busca un lugar cómodo y tranquilo, con una temperatura agradable y luz suave. Si te ayuda, pon una música relajante.

2. Respira

Cierra los ojos y lleva la atención a tu respiración. Respira despacio y profundo. Nota cómo el cuerpo se va soltando y se apoya en lo que te sostiene.

3. Visita una escena de tu infancia

Imagina un lugar de tu infancia donde ocurrió algo que te resultó difícil. Mira a la niña que fuiste: cómo está, qué cara tiene, cómo es su postura, quién más hay a su alrededor.

4. Acércate como adulta

Imagina que tú, la adulta de hoy, entras en esa escena. Acércate a ella y ponte a su altura. Pregúntale qué ha pasado y cómo se siente. Escucha sin prisa lo que te cuente.

5. Consuélala

Si te deja, abrázala. Permítele llorar, enfadarse, decir lo que necesite. No tienes que arreglar nada. Solo estar.

6. Protégela

Si en la escena hay alguien que le hizo daño, deja que tu parte adulta responda en su defensa. Puedes decir lo que la niña no pudo decir entonces.

7. Dile lo que necesitaba escuchar

"Ya no estás sola". "No fue culpa tuya". "Eres valiosa tal como eres". "A partir de ahora yo voy a cuidarte". Observa cómo cambia su mirada.

8. Llévala contigo

Imagina que la niña se hace pequeña y la acoges en tu pecho o en tu corazón, en un lugar seguro. Prométele que estarás disponible siempre que te necesite.

9. Vuelve despacio

Regresa a tu respiración. Nota tu cuerpo, los sonidos de la habitación, el lugar donde estás. Mueve suavemente las manos y los pies, y abre los ojos cuando estés lista.

Es normal que te emociones. Después, cuida de ti: bebe agua, descansa, escribe lo que has sentido. Si la visualización te remueve demasiado, para y retómala acompañada. Si en tu infancia hubo maltrato, abuso o violencia, te recomiendo trabajar estas experiencias con un profesional y no en solitario.

Otras formas de cuidar a tu niño interior

Cómo lo trabajamos en terapia

En terapia Gestalt el trabajo con el niño interior surge de forma natural, cuando en la sesión aparece una emoción o una reacción que viene de muy atrás. En terapia individual te acompaño a encontrarte con esa parte de ti en un espacio seguro, a darle voz y a ofrecerle lo que necesita, para que deje de reaccionar por ti y pueda volver a disfrutar.

Preguntas frecuentes

¿Todos tenemos un niño interior?

Sí. Es una forma de nombrar la parte de nosotros que guarda la experiencia de la infancia, con sus heridas y también con su alegría y su creatividad.

¿Cada cuánto puedo hacer la visualización?

Cuando lo sientas. Algunas personas la repiten varias veces con escenas distintas. Respeta tu ritmo y no la hagas si estás muy cansada o desbordada.

¿Y si no recuerdo mi infancia?

Es más frecuente de lo que parece. Puedes usar una foto tuya de pequeña como punto de partida, o imaginar a la niña que fuiste aunque no recuerdes una escena concreta.

Referencias: Bradshaw, J. Volver a casa: recuperación y reivindicación del niño interior. Miller, A. El drama del niño dotado. Berne, E. Juegos en que participamos. Whitfield, C. Sanar nuestro niño interior.

Lorena González Leal, terapeuta Gestalt

Lorena González Leal

Terapeuta Gestalt · Enfoque humanista e integrativo

Terapia individual online Terapia de pareja online

Reservar sesión por WhatsApp